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Editorial

Las reformas constitucionales
Por Germán García, Presidente ACRG
El acuerdo entre el gobierno de la Concertación y la oposición produce efectos para los chilenos del extranjero

La reforma constitucional que pone término a los vestigios del aparato político de Pinochet, es un gran vuelco en el acontecer político del país, pero tambien tiene gran importancia para nosotros, que esperamos desde tanto tiempo una evolución en el camino hacia el reconocimiento efectivo de la comunidad chilena en el extranjero. En Octubre pasado el Senado aprobó el proyecto que establece  que los hijos de chilenos nacidos en el extranjero reciban la nacionalidad chilena. Esto pone fin a años de discriminación y de profunda injusticia contra todos aquellos que dejaron el país, por una u otra razón, dejando de una vez por todas en este aspecto, en igualdad de condiciones a todos los ciudadanos chilenos.

Estas son medidas de gran importancia, que demuestran la voluntad política del gobierno por una parte, y por la otra, la poca alternativa que tiene la derecha política, de seguir otorgando vigencia a los resabios autoritarios de la dictadura de Pinochet. Contribuyen además estas medidas, a la consecución de una verdadera democracia de derecho.

Es por lo tanto, de vital importancia para todas las organizaciones de chilenos en el extranjero, estar atentos e interesados en estos trascendentales cambios que se están produciendo en nuestro país. Las autoridades chilenas deberán estar al tanto, permanentemente acerca de nuestras reivindicaciones ; más aún hoy que están demostrando ser receptivos y decididos a actuar.

El balance a finales de este año 2004, resulta muy auspicioso para el logro de la transición democrática. La Constitución se reforma con la supresión de los Senadores Vitalicios, con el término del caracter de “garantes de la democracia”  de las FF.AA., con el reconocimiento por parte del Comandante en Jefe de Ejército de las violaciones a los derechos humanos, cometidas bajo el régimen de la dictadura de Pinochet.

Pero si la página de esos negros años, parece cambiar, aún existe una gran perdedora : La justicia social.

Una transición democrática debe imperativamente acompañarse de una transición social. En este sentido, el paréntesis pinochetista se cerrará justamente, cuando los decenios perdidos en términos de política social, de derechos de las minorías, de redistribución de la riqueza y de desarrollo social  serán satisfechos.

No podemos terminar esta editorial, sin expresarles en nombre del directorio de la Asociación de Chilenos Residentes en Ginebra, nuestros mejores deseos de felicidad en estas fiestas de fin de año.

Germán García, Presidente ACRG.

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