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Cultura

Acto de homenaje a Pablo Neruda
El Winnipeg navega por Ginebra

El 12 de julio de este año se cumplió el centenario del natalicio de Pablo Neruda. Poeta americano y universal, su sensibilidad y solidaridad con el dolor humano y con aquellos sectores más vulnerables, lo llevó a comprometerse con las aspiraciones de justicia y equidad, y ser protagonista de algunas de las grandes causas y tareas humanitarias del siglo XX.

La Asociación de Chilenos Residentes en Ginebra organizó, el viernes 29 de Octubre 2004, un homenaje a nuestro vate nacional en un barco que permanece anclado permanentemente en la rada de Ginebra. Es el «bateau Genève » . El lugar fue elegido como simbólico para la ocasión. Si bien de poca capacidad de albergue, representaba ante nuestros ojos el gesto de solidaridad y amor al próximo del cual desbordaba nuestro poeta. Este barco ginebrino, que acoge cada día a los hombres y mujeres demunidos, parias de la sociedad de hoy, y que en el se les da cada mañana un pan y una taza de café; pues esto nos hizo recordar a aquel otro barco, uno llamado Winnipeg , que un 3 de septiembre de 1939 llegó al puerto de Valparaíso llevando en sus entrañas a 2500 españoles, con sus mujeres e hijos que huían del facismo franquista y que solo necesitaban un pais que los acogiera y les permitira seguir viviendo con dignidad. Para Neruda, esa fue la más bella e importante misión hecha en su vida.

Es a este Pablo al que hicimos un homenaje esa noche, reconocimiento que se extendió a todos los hombres y mujeres que comprenden y practican la solidaridad. Ante una sala completa se desarrolló el excelente programa que contó con la valiosa participación, benévola, de nuestros artistas chilenos como Liliana Morán, Claudia Cabré, Stefani Gunther, Inés Gerardo, Francisco González, Carlos Carrasco, Luis Emilio Diaz, Jorge Lezner, Cristian Goza y Allan Heufemann. Una delegación reducida del grupo de teatro de Betty Morán interpretó un extracto de la obra -Joaquin Murieta-, y para cerrar el acto nuestro invitado de honor: Michel Buhler, un artista suizo solidario y consecuente, escritor y canta-autor. En las páginas siguientes entregamos a Uds. el escrito que para esta ocasión nos ofreció Manuel Alvarez, un amigo español, funcionario del HCR y residente en esta ciudad.

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El barco Ginebra o bâteau Genève ...


...ya no navega, pero ...


"Pasión y muerte de Joaquin Murieta" con Liliana Morán y Milo Diaz


Poesia nerudiana con Allan Heuffeman



...anclado en el lago Leman ...


...acoge diversas actividades culturales


Canción y poesía con el Michel Buhler, cantautor ginebrino


Canciones latinoamericanas con Javier Alonso, Cristian Goza y Panacho Gonzalez

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Intervención de Manuel Álvarez en el acto de homenaje a Neruda
(Ginebra 29 de Octubre 2004 en el barco Genève)

Escucha hermano, déjame decirte que estamos hoy aquí para escucharte.
Con gratitud evocamos tu presencia para que vuelvas a recitar los versos que humedecen nuestra sangre y nuestras huellas.
Queremos que nos pidas de nuevo el silencio, el agua, la esperanza.
Que declames: -Hablad por mis palabras y mi sangre.
Hace hoy exactamente 65 años que araste la tierra con tu compromiso y en ella abriste un hondo surco llamado Winnipeg.
Y llamaste para renacer en él, para germinar en él, a algunos de aquellos que considerabas tus hermanos perseguidos. En él labraste el alma rescatada de dos mil quinientos refugiados, republicanos españoles a los que hiciste cruzar un mar de palabras dejando atrás aullidos de odios cainitas.
Sembraste con humanidad la parábola del honor. Y la cosecha fue el ardor solidario de tus versos. España en el corazón.
Fuiste el arcángel del mascarón de proa del Winnipeg guiando magnánimo con el haz de luz de tus palabras a las víctimas rescatadas de la absurda contienda, de aquella feroz lucha que tuvo lugar en la sanguinaria oscuridad del terror.
Empujado por el aliento de tu determinación y por el aura de tu voz, el Winnipeg arribó a Valparaíso.
Atrás, con persistencia, quedaban encadenados el dolor y las vidas inocentemente arrancadas de tantos hermanos. Quedaba allí anegada en sangre la afrenta inútil que aún pervive en la memoria.
España en el corazón.
Página cincelada y escrita en el aire con tu deber de poeta, con las ásperas tareas humanas que incorporaste a tu poesía.
Porque te dolía como una incisión, como una herida acuchillada todavía tibia y terrible de sangre, el inocente y tierno nombre de tu hermano Federico.
Y pensaste : -Hermano, hermano Federico ¿por qué te inmolaron? ¿Porqué derramaron en muerte ciega e inútil tu vida y tu sonrisa de niño travieso? ¿Porqué segaron tu poesía? ¿Porqué se expiaron en las fauces de la bestia rabiosa tantas vidas hermanas e inocentes como la tuya?
Y fue así como, fascista, cayó como una losa la larga noche negra y se consumió, robada, la luz de la libertad.
España en el corazón. Invocación y canto de esperanza.
Bajo tu protector manto cruzaron mares rojos de sangre dos mil quinientos desamparados. Su éxodo encontró el socorro y el cobijo con tu ofrenda.
Y hoy estamos aquí para agradecerte el que tu país andino ofreciera su hospitalaria acogida, con generoso abrigo bajo la araucaria sombra.
Huenechén, el dios mapuche que había hecho florecer el pehuén recibía ahora bajo su árbol sagrado los cuerpos y corazones heridos de dos mil quinientos españoles republicanos. Después de tres años de guerra civil en España, lograron huir de los bárbaros y toparon el camino del consuelo con tus palabras y su refugio a la vera de la araucaria.
Como bien dijiste: -La poesía no habrá cantado en vano.
Ahora, sobre estas aguas, ofrecida y abierta tengo la palma de mi mano.
En ella reposan estas frases, las cuales quiero que sean de agradecimiento. Contienen ecos de voces que guardan susurros fervientes del corazón herido de aquella España mártir de la guerra fratricida.
Deposito aquí sobre el aire y sobre las aguas de este lago estas palabras hilvanadas que nos amparan, con la esperanza de que río abajo sigan el cauce que desciende hasta el mar.
Y entonces más allá, confío en que crucen los océanos y alcancen el mar de Chile, contemplen la Quebrada Verde y se aventuren por la Quebrada de Mirasol, para reposar mansamente en las arenas sollozadas de la costa de Isla Negra.
Ahí, en tus arenas, trazarán líneas y signos que se disolverán azules entre tus aires marinos.
Como voces de espuma, como sombras de estatuas de sal, como el aire amansado de las alas de las aves, como el ir y como el venir del canto de las mareas.
Sal. Salmo. Sangre. Geranios. Amor. Canto. Loor. Canto general. Ricardo Eliecer Neftalí. Pablo Neruda. ¡Gracias ! M.A.

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