![]() |
El Canillita Digital
Homenaje |
| Pastor Rivoir, el amigo de los perseguidos por : Miguel Ángel Cienfuegos, actor y director del Teatro Paravento de Locarno |
|
Falleció a 103 años de edad, Guido Rivoir, pastor y político. Ayudó a centenares de chilenos a escapar de la dictadura de Pinochet. Siempre estuvo de la parte de los perseguidos. Lea igualmente fragmentos del discurso del Pastor (en francès) en agradecimiento de la condecoración Bernardo O'Higgins.
|
El día 7 de febrero falleció Guido Rivoir. A pesar de su edad, su fallecimiento ha sido inesperado. Quienes lo vieron en sus últimos días de vida, quedaron impresionados por la lucidez de aquel hombre - dueño de una fe inquebrantable y de una formidable pasión política - que puso su vida al servicio del prójimo y de la justicia social.Nació el 4 de mayo de 1901 en « Valle d’Aosta », en Italia. A la edad de 17 años se enroló voluntariamente en la fuerzas italianas durante la primera guerra mundial. A su regreso, sus principios filosóficos y políticos se estre-llaron con la realidad del naciente nacionalismo totalitario. Hubiese querido estudiar medicina para ayudar a los pobres de su país pero luego elige estudiar teología en Florencia y Roma. A 23 años de edad es Pastor de la Iglesia Reformada. En 1924 deja Italia para encargarse de los compatriotas que han emigrado a Argentina y Uruguay. Los constantes choques con las autoridades fascistas, son inevitables. Lo llaman desde Lugano donde le confían el cargo de Pastor Evangélico. Luego obtiene la nacionalidad suiza. Durante el segundo conflicto mundial, se desempeña en el cargo de Capellán de la Clínica Militar de Novaggio. Participa activamente en la guerra de resistencia italiana. Con 65 años deja la vida pastoral pero su compromiso se manifiesta posteriormente , en el ámbito político y social. Durante dos legislaciones es miembro del « Consiglio comunale » de Lugano y por dos años, miembro del « Gran Consiglio » en representación del « Partito Socialista Autonomo » Es en esos años, que su misión de pastor y de luchador social, lo llevan a preocuparse por la tragedia chilena de 1973 y por el destino de aquellos que ven amenazadas sus vidas. Conocí al Pastor Rivoir en el aeropuerto de Milán, en marzo de 1974, donde el concurría a menudo a esperar, día tras día, la llegada de decenas y decenas de chilenos que huían de la muerte. De ese primer encuentro, conservo recuerdos, a veces alegres a pesar de las circunstancias y tal vez algo anecdóticos. Pero conservo también el recuerdo de las fuertes emociones que todos nosotros los chilenos vivimos encontrando al amigo Guido Rivoir. Salidos nosotros los chilenos, de una situación de miedo, de extravío, de pesadumbre, de impotencia y de desconfianza, fue fundamental el hecho de encontrar a un hombre que nos tendía una mano y que con su acción lograba involucrar a tantas otras personas en ese gesto de solidaridad hacia nosotros. La vida podía recomenzar. Y en esos días, entre la llegada al aeropuerto de Milán y la entrada definitiva a Suiza, vimos correr al pastor Rivoir de aquí para allá y de allá para acá. En el aeropuerto, luego de nuestro encuentro, se despidió de nosotros y no sabíamos cuando lo íbamos a volver a ver. Nos llevaron enseguida nuestros amigos, sus amigos, fieles amigos y compañeros, a un albergue de la ciudad de Como y con gran sorpresa nos dimos cuenta que el pastor Rivoir había llegado antes. Se trataba luego de volver a la estación de Milán y sucedió la misma cosa; nos despedimos de él, nos condujeron a la estación y quien nos recibió allá, fue de nuevo él. Así pasó también en el viaje de Milán a Lugano. Abrazos y saludos y un hasta pronto antes de partir. Luego desapareció. Lo reencontramos en un andén de Lugano cuando descendimos del tren. Allí estaba esperándonos con los brazos abiertos y en los labios un: « bienvenidos, ahora estáis seguros» Parecía un duende que saltaba esquivando obstáculos en un bosque de fronteras, de controles, de sospechas. Se nos venían a la mente los versos de Pablo Neruda dedicados a Manuel Rodriguez; « Por todas parte pasa el guerrillero ». El era también un combatiente. Había decidido desafiar un poder, luchaba contra lo fácil, lo establecido, contra las conveniencias que traen mayores dividendos electorales. Se oponía a la muerte. Pero en realidad sería mejor decir que era un « Pastor Maravilloso » que reunía esas y varias otras cualidades; ángel y guerrero, organizador eficaz, concreto y sin embargo dotado de una gran espiritualidad. Padre, amigo y compañero. Cabalmente, un hombre bueno. Luchador infatigable, como desearíamos ser o como quisiéramos que existiesen tantos.
|
| Volver al principio |
Volver a portada |