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Chile en Verano

La especialidad de la casa: pan y circo
Por Matías Zurita, 20 años, estudiante de periodismo Universidad de Chile.
Las altas temperaturas han sofocado algunas mentes. Los medios de comunicación en Chile se han tomando demasiado en serio las vacaciones. Noticieros de televisión y programas de radio, portadas de diarios y revistas, dedicados única y exclusivamente a frivolidades que acaparan la atención de todos los veraneantes es la tónica de los medios en el verano chileno, mientras sus habitantes ávidos de información light, desesperadamente se abalanzan sobre ellos y hacen eco de la (des) información tratada por estos.

En el trabajo o en el hogar, los nuevos temas de conversación giran en torno del nuevo animador del Festival de Viña del Mar o la ganadora del banal concurso eufemísticamente llamado Miss Reef, cuando sin tapujos debería llamarse “la raja del año” o algo por el estilo.

Si bien la mayoría de ministros y políticos se encuentran disfrutando de sus vacaciones en algún paraje exclusivo del sur de Chile o algún paradisíaco destino del caribe, no es argumento para que los noticiarios dediquen más de 20 minutos diarios a cubrir la ante sala del Festival o a debatir sobre que siliconada modelo será la reina de Viña haciendo de un tema menor, una dantesca discusión.

Ni siquiera los best sellers llaman la atención de los faranduleros lectores. Un día sin leer el apartado de espectáculos o sin la revista especializada sería impensable para esta masa que hace de Iván Zamorano su ídolo nacional y de su relación amorosa la teleserie estival.

Los medios de comunicación son instrumentos de vital importancia en el acceso a la información por parte de los ciudadanos como también en la formación de la opinión de estos. Uno de los derechos fundamentales del hombre es el de la información. Con estas premisas los dardos apuntan hacia la calidad de la información proporcionada por un pequeño grupo de personas que manejan los medios de comunicación.

La desinformación es utilizada como una eficaz herramienta para mantener a una sociedad en constante estado de letargo y sin lucidez mental, y al parecer hay personas que están muy interesadas en esto.

El duopolio de los medios de comunicación en Chile -Agustín Edwards de El Mercurio S.A. y Álvaro Saieh de Copesa- controla la mayoría del mercado de la información, mientras los medios independientes poco pueden hacer para competir con estas grandes industrias. El acceso a la información parece enfocado a personas con un bajísimo nivel intelectual, la filosofía de los medios de comunicación son las pasarelas y rubias cabelleras y la ciudadanía se ve obligada a consumir esta (des)información que no permite crear una opinión pública responsable.

Son muy pocos y de difícil acceso los medios de comunicación propositivos, con información responsable y argumentativa que promuevan un debate social serio e instancias que permitan a la ciudadanía una real información para así construir un debate de nivel nacional de temas realmente importantes. Es hora de hacer cambios.

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