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Poesia

Allan Heufemann,
poeta chileno residente en Ginebra
PERFECTO

Oh ! que inmensa y desesperada
Soledad del hombre.

Oh que irracional duda y orgullo
Que corroe cada meandro de su mente,
Su alma y su espíritu

Ah, tanta soledad y orgullo
Que no encontró mejor alternativa
Que la de inventar un
Dios con quien hablar,
Puesto que nadie está a la
Requerida altura
Como para poder
Conversar sobre las supuestas alturas
Que tanta altivez implica,
Tanta palabra llevada por el viento,
Tanta tinta derramada sobre el papel,
Tanto campo sembrado de muertos,
Tanto tiempo usado y desusado
Para preguntarse y responderse
Sobre la existencia, vida y/o muerte de Dios.

Tanta soledad y orgullo
Le impiden al hombre hablar
Con su vecino, su perro o sus zapatos,
Inventándose a un Dios como un igual
Para poder platicarse y platicar.



Que mejor que la existencia,

Vida y/o muerte de un Dios
Que siempre está de acuerdo
Y que va aun mas allá del mas allá,
Juzgue errores de los demás
Permitiéndonos así
Justificar y obtener perdón divino
Si a la madre del enemigo
La violamos entre seis, cuatro o siete,
Pero jamás solos,
Porque solo estamos solos con Dios.

Oh que macabra soledad y
Que macabro orgullo
Nos lleva a afirmar la
Existencia, vida y/o muerte de Dios,
Cuando Dios no puede ser ni estar,
Cuando Dios no puede vivir ni morir
Porque asi como Yo
Dios es perfecto.
A esta hora que son ya las
Cuatro con cuarenta y cuatro
De la mañana, y el sol,
El astro Dios se anuncia detrás de las montañas.

Allan Heufemann

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