| Ultima etapa de las presidenciales:que comience la función |
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| escrito por Matias Zurita Prat | |
| lunes, 31 de agosto de 2009 | |
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Poco menos de 5 meses separan a 3 candidatos serios del sillón presidencial. Con toda su artillería sobre la mesa, todos intentan mermar la imagen del contrincante y posicionar la suya en los medios. Festival de declaraciones cruzadas, gestos, y desaires. A tomar palco, pues comienza la entretenida batalla por la presidencia. El rito. Cada cierto periodo de tiempo, dependiendo de la elección, se abren centros de votación a lo largo de todo Chile para recibir en las urnas el voto depositado por los chilenos inscritos en el registro electoral. Con un sistema binominal anquilosado y defendido a ultranza por la derecha, se juega poco y nada en las elecciones de diputados y senadores. En el caso de estos últimos, la posibilidad de doblaje se reduce a 3 o 4 regiones. El resto es fingir una disputa, pues Concertación y Alianza obtienen a sus candidatos sin mayores problemas.En el caso de las presidenciales, en el último tiempo, las cosas han cambiado un poco. Las elecciones de Patricio Aylwin y Eduardo Frei distaron de ser peleadas o ganadas con fallo fotográfico, como gustan decir algunos. La consolidación de la Concertación post dictadura hacía que la verdadera decisión del presidente se jugara entre sus filas, PDC y PS en disputas, haciendo del día de la elección, un simple rito, un juego nada más que por cumplir. Sin embargo, Joaquín Lavín y Ricardo Lagos iniciaron las segundas vueltas. La imposibilidad de un conglomerado de obtener el 50% más uno en primera vuelta, comenzó a subir el tono de las negociaciones con los partidos y candidatos satélites, siendo, paradójicamente, el Partido Comunista el salvador de las dos últimas elecciones, endosando su votación al mal menor llamado Concertación. El no despreciable 4 o 5% es un botín único en su especie, que la Concertación sabe que debe ganarlo para ganar la presidencia. Sin embargo, este año el panorama asoma un poco más complejo y las variables no son tan simples. Si bien no corresponde hablar de los tres tercios clásicos de la política nacional (izquierda-centro-derecha), este año, la votación estará dividida en números relativamente equiparados, con Sebastián Piñera a la cabeza. La primera gran batalla será una entretenida disputa entre Eduardo Frei y Marco Enríquez-Ominami, este último, ninguneado a diestra y siniestra por la Concertación, pero que poco a poco, con una empatía sin igual y con algunas propuestas verdaderamente novedosas en la arena política, ha ido subiendo en las encuestas y hace temblar a Frei. De resultar vencedor el hijo del legendario Miguel Enríquez, y criado por el socialista Carlos Ominami, podríamos hablar sin dudas de la muerte de la Concertación. La segunda vuelta no resulta tan predecible. Si bien Piñera aparece como ganador en todos los casos, hace un buen tiempo tocó su techo y los últimos escándalos –Banco de Talca- sólo podrían costarle una pérdida de votos. Además, no está de más recordar que aún queda un tiempo de campaña, donde los golpes entre candidatos son más cada vez duros y pueden dejar damnificados. Después de la primera vuelta en diciembre, la Concertación deberá intentar anudar el respaldo de candidatos como Jorge Arrate o Alejandro Navarro, que si bien no obtendrían juntos más de un 3 o 4%, podrían ser decisivos para un triunfo de la Concertación. La Alianza cuenta con el probable apoyo de Adolfo Zaldívar, pues sus dañadas relaciones con el oficialismo, hacen difícil vislumbrar algún acuerdo. Los últimos meses de campaña serán estratégicamente jugados por los candidatos. Unos que buscan consolidarse, otros volver, y otros dar la sorpresa, todos se jugarán sus últimas cartas buscando el sillón presidencial. Lo que está claro, es que por espectáculo, no nos quedamos. |
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