Mis vacaciones con Bolaño


Bolano_blanes

Hace años atrás, Claudio Bolzmann escribió un artículo en las páginas de este boletín sobre un poeta y escritor entonces poco conocido llamado Roberto Bolaño. Por pura curiosidad, me informé sobre su obra y su vida, y descubrí a un escritor extraño, cautivante, complejo, a veces inquietante. Creo haber leído “Estrella distante” que cuenta la historia de un misterioso poeta autodidacta chileno convertido en aviador torturador y perverso. Después leí otros más hasta llegar a “2666”, monumento literario que marca la vida de cualquier lector.

No se preocupen, no voy escribir una crítica literaria. Hablo de Bolaño porque este verano visité el pueblo de Blanes en la Costa Brava y me encontré con hermoso homenaje al escritor que vale la pena dar a conocer.

Para los que no saben, Bolaño vivió una buena parte de su vida en Cataluña. Llegó a Barcelona en 1977 para trasladarse a Gerona 3 años más tarde donde se casó, y en 1985 la pareja se instaló definitivamente en Blanes. Fue en esta ciudad costera donde escribió sus más importantes obras y donde vivió el último periodo de su corta vida (falleció en 2003 a la edad de 50 años).

Yo esto la sabía. Lo que ignoraba era el gran cariño y afecto de los catalanes, y de la gente de Blanes en particular, por este humilde y discreto escritor latinoamericano. Se me olvidaba: Bolaño vivió humildemente casi toda su vida y ejerció diversos oficios para subsistir (lavaplatos, camarero, botones, cuidador de camping, vendedor, etc). Incluso se trasladó a Blanes, pueblo de obreros e emigrantes, en busca de trabajo. Solo logró vivir de su obra literaria en los últimos años de su vida y a título póstumo se transformó en uno de los más grandes escritores contemporáneos de lengua hispana.

En ocasión de los 10 años de su muerte, las autoridades de Blanes y de la Comarca han organizado un programa anual de actividades culturales en memoria de Bolaño con exposiciones, talleres, tertulias y lecturas públicas. Un hermoso homenaje que culmina con la ruta Bolaño en Blanes. Un recorrido por toda la ciudad que presenta los espacios vitales del escritor: la estación de ferrocarriles donde llegó, el local donde pretendía instalarse con una bisutería (su última pega extraliteraria), la librería donde pedía (o más bien encargaba) sus libros, el negocio donde adquiría juegos de estrategia (una de sus pasiones), la farmacia que frecuentaba durante su larga enfermedad y muchos lugares más.

En cada sitio se encuentra un panel explicando el papel del lugar del sitio en la vida y la obra del escritor. Es un recorrido encantador y mágico, incluso bajo el terrible sol de verano y con turistas agitándose por todos lados.

Sin duda, el lugar más sorprendente es su estudio de trabajo. Para comprender mi impresión debe entenderse que Blanes no es un balneario muy pintoresco. Es una ciudad turística pero igualmente el centro administrativo de la región. El pueblo sufre de una urbanización caótica, y la vida cotidiana es densa y ruidosa. Felizmente, no todo el pueblo es así. Su centro histórico, en la pendiente de una colina, es un islote urbano tranquilo y sereno. Pues, Bolaño trabajaba en la frontera de estos dos mundos: el Carrer del Lloro.

Es una calle estrecha y silenciosa, con paredes blancas y un tanto sucias, ventanas pequeñas, con un pequeño callejón al fondo. Mientras visitaba, me imaginaba a Bolaño trabajando arriba en su oficina de primer piso y me parecía escuchar el sonido de su teclado. En esa minúscula habitación nacieron el temible Carlos Wieber, los detectives salvajes Arturo Belano y Ulises Lima, el infame sacerdote Sebastian Urrutia, el enigmático Benno von Archimboldi, y otros personajes que animan en sus historias.

No sé cuánto tiempo va a durar la exposición callejera. No se lo pierda si va a pasar algunos días por Cataluña. Si llega muy tarde, atrévase a deambular por los calles de Blanes e imagínese a una silueta larga y fina paseando por la bahía, fumando en el café Casa Dimas, leyendo el diario en un banco del paseo de la Marina, conversando con Narcis Serra, Dimas Luna o Joan Planells, o comprando un libro o el periódico en la librería Sant Jordi.

Bolaño escribió sobre Blanes: “Yo nunca sospeché que un día llegaría a Blanes y que ya nunca más desearía marcharme”. También dijo: « Yo solo espero ser considerado un escritor sudamericano más o menos decente que vivió en Blanes y que quiso a este pueblo ». Desde 2008 y por iniciativa ciudadana, la Biblioteca Comarcal de Blanes cuenta con una sala Roberto Bolaño.

PS: En 2013 se realizó también una interesante y exitosa exposición en Barcelona (Centro de cultura contemporánea de Barcelona) que mostraba documentos, objetos y materiales del escritor en un ambiente audiovisual oscuro y misterioso. Se llamó « Arxui Bolaño » (Archivo Bolaño). Creo que ya se acabó, quedan sólo algunos videos en el sitio internet del museo: http://www.cccb.org/ca/exposicio-arxiu_bolao_1977_2003-41449

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