Votaciones federales: proyecto absurdo de la UDC rechazado

vote28febEl pueblo suizo rechazó el proyecto de ley de aplicación para “expulsar a los extranjeros criminales”. La izquierda, los sindicatos y las comunidades extranjeras movilizadas acogieron la noticia con gran alivio. Pero la constitución ya fue modificada en 2010 y obliga al parlamento a legislar sobre la expulsión de los extranjeros criminales.

La campaña de votación se centró en los argumentos jurídicos y de tal manera la relativa sabiduría del pueblo suizo tuvo expresión mayoritaria. Como consecuencia negativa, los alcances políticos de esta votación no tuvieron una cobertura mediática satisfactoria.

La UDC tiene como objetivo político la disputa del poder al campo tradicional burgués y utiliza el sentimiento xenófobo de una parte de la población para presionar sobre las políticas del Consejo federal. Últimamente, este partido ha logrado vencer en algunas votaciones populares apoyándose sobre las capas que sufren más la crisis económica y financiera de 2008, en particular en los temas relativos a los tratados con la Unión Europea. En el caso de la última votación, los estrategas de la UDC se plantearon el desafio de que el pueblo castigara el Consejo Federal por su parsimonia en aplicar la voluntad popular de 2010. En esta perspectiva, resulta interesante descubrir que el pueblo suizo no se dejó engañar. Sin embargo fue a costa de la despolitización del reto que está en juego.

El espectro político se ha desplazado significativamente hacia la derecha y existe la ilusión que defender el statu quo actual podría permitir frenar el ascenso del partido de extrema derecha. De hecho, el discurso xenófobo está en vía de normalización y la izquierda ha caído en la trampa de no enfrentarlo de manera ofensiva. Por lo tanto, el debate político está definido como un enfrentamiento entre los conservadores de un lado y los liberales burgueses del otro, donde el progresismo no tiene cabida. El resultado es que Suiza es hoy el campeón occidental de los tratados de libre comercio y que las ideas dominantes impulsadas por la UDC permiten seleccionar brutalmente los inmigrantes que llegan al país entre los buenos (ricos, diplomados, mano de obra disciplinada) y los malos (delincuencia, refugiados). La función ideológica de las iniciativas de la UDC ha sido desvalorada y se ha perdido de vista que la UDC gana políticamente, aunque pierda las votaciones, porque introduce su veneno en las mentes de los ciudadanos. Incluso, hemos visto suizos de otro origen nacional o hasta extranjeros que justifican esas motivaciones xenófobas. En esta época de “desaparición de las ideologías” y de “expresión de las identidades”, resulta chocante que un hijo de refugiado político sea sensible a la propaganda de extrema derecha. Existen casos incluso mediatizados. Pero si volvemos a una comprensión socio-económica de los fenómenos políticos e ideológicos, no resulta raro que gente actúe en contra de su interés de clase.

En el caso de la votación popular respecto de la “especulación sobre los productos alimentarios”, la UDC anduvo de la mano con el campo burgués (PLR, PDC) para combatir esta iniciativa. No es extraño en la medida que detrás del falso dilema entre las dos posturas de derecha, existe un sólido consenso neoliberal. Aquella iniciativa ponía en causa el sistema económico actual que explota los países del Sur bajo el control financiero del Norte. Fue una ocasión perdida que no se haya utilizado esta iniciativa de la Juventud socialista para contraatacar las posiciones populistas. De hecho, las dos votaciones tenían muchas relaciones como por ejemplo el de permitir luchar contra el hambre, lo que indirectamente permitiría bajar la presión del flujo migratorio del Sur al Norte.

En conclusión, la derrota de la UDC no es contundente porque su discurso no ha sido invalidado mediante una lucha ideológica. Es solo un capítulo más de la disputa del poder entre dos hermanos gemelos, los conservadores por un lado y los liberales por el otro apoyados por la socialdemocracia. Tienen personalidades distintas, pero defienden los mismos intereses económicos y geoestratégicos. El rol de las nuevas generaciones de binacionales, sensibilizadas a las injusticias y desigualdades imperantes en los países del Sur, es de poner en relieve que nuestro país de residencia participa integralmente a este sistema neocolonial y que lo acertado es cambiarlo definitivamente.

Esteban Muñoz,

Colectivo Nuevas generaciones Chile

generations.chili@gmail.com

ngchili.wordpress.com

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